Otro lugar interesante para visitar en familia es el Port de Sant Miquel de Balansat, un acantilado que da cobijo a Can Marçà.

Una impresionante cueva de unos 100.000 años de antigüedad ubicada en el interior de un acantilado que ha soportado glaciaciones y temperaturas extremas y el goteo del agua ha formado galerías llenas de estalactitas y estalagmitas.

La visita, de unos 40 minutos de duración, te llevará a través de un escenario natural único y concluirá con un espectáculo de agua, luz y sonido. Desde sus miradores disfrutaréis además de vistas de calas paradisíacas y las islas Murada y Ferradura enfrente.